Historia y Vivencias
Prof. Lic. Luis Angel Maggi.
Paz de Hiroshima 27-05-2016 Visita de Barack Obama. Bomba atómica 6 de Agosto1945.- Reflexiones.- 04-05-2026-.
Cuando Barack Obama entró en el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima el 27 de mayo de 2016, convirtiéndose en el primer presidente estadounidense en ejercicio en visitar la ciudad que Estados Unidos había destruido en agosto de 1945, el mundo observó el discurso. Las cámaras siguieron la ofrenda floral depositada ante el cenotafio. Los titulares se centraron, con razón, en la gravedad del momento.
Casi nadie, entonces, reconoció al pequeño hombre japonés, de voz suave, que estaba cerca en la delegación oficial.
Se llamaba Shigeaki Mori. Tenía ocho años el 6 de agosto de 1945. Para la primavera de 2016, era el hombre que había dedicado décadas a reconstruir los nombres y las historias de los prisioneros de guerra estadounidenses muertos en Hiroshima: doce militares de Estados Unidos cuyas familias habían vivido durante años con respuestas incompletas.
Había pasado gran parte de su vida buscándolos en silencio.
Mori nació en Hiroshima el 29 de marzo de 1937. La mañana en que cayó la bomba, estaba cerca de un puente, a aproximadamente dos kilómetros y medio del hipocentro. La onda expansiva lo lanzó al agua.
Años después, recordaría el horror que vio al salir.
Era un niño. No había hospitales a los que enviar a nadie. El centro de la ciudad había sido arrasado. Para finales de 1945, la cifra de muertos en Hiroshima llegaría a unas 140.000 personas.
Mori sobrevivió. Creció en el Japón de posguerra. Tuvo trabajos comunes y una vida discreta. Pero desde niño había querido ser historiador. Así que se convirtió en uno en su tiempo libre, durante fines de semana, noches y años de paciencia.
Décadas después del bombardeo, Mori encontró una pista que cambiaría su vida: la existencia de aviadores estadounidenses capturados por las fuerzas japonesas poco antes de la bomba.
Comprendió de inmediato lo que aquello significaba.
Aquellos estadounidenses eran tripulantes de bombarderos B-24 derribados durante operaciones sobre la zona de Kure, al sur de Hiroshima. Tras ser capturados, fueron llevados a Hiroshima y detenidos cerca del lugar donde explotó la bomba atómica el 6 de agosto de 1945.
Murieron por la bomba de su propio país.
Durante décadas, sus historias quedaron incompletas. Sus familias en Estados Unidos habían recibido noticias vagas: desaparecidos en acción, presuntamente muertos. Pero no sabían exactamente dónde. No sabían cómo. No sabían que sus seres queridos habían muerto en Hiroshima junto a miles de civiles japoneses.
Mori decidió encontrarlos.
Sin financiación, sin grandes instituciones detrás y sin credenciales académicas formales, pasó décadas reconstruyendo la historia de esos hombres. Revisó registros japoneses. Consultó archivos militares estadounidenses. Siguió fechas de derribo, capturas, traslados e interrogatorios entre dos idiomas y dos burocracias. Buscó testigos. Unió fragmentos.
Nombre por nombre.
Luego empezó a escribir cartas.
Escribió, con su inglés limitado, a las familias de aquellos hombres en distintas ciudades de Estados Unidos. Muchas de esas cartas llegaron con décadas de retraso. Para varias familias, era la primera vez que alguien les explicaba las circunstancias reales de la muerte de su hijo, hermano o pariente.
Mori les contó lo que había encontrado. Les envió documentos. Les envió fotografías cuando las tenía.
En 2008 publicó sus investigaciones en un libro sobre los prisioneros estadounidenses muertos por la bomba atómica. Su trabajo recibió reconocimiento en Japón y ayudó a que esas muertes fueran recordadas de manera más clara y pública.
En 2O16, el documental Faroles de papel llevó su historia a un público más amplio de habla inglesa.
Cuando la administración de Obama preparó la histórica visita a Hiroshima en mayo de 2O16, Mori estuvo presente. En su discurso, ante el cenotafio, Obama recordó a las víctimas de la bomba: japoneses, coreanos y también prisioneros estadounidenses.
Fue uno de los discursos presidenciales estadounidenses más observados desde Hiroshima. Y fue una de las primeras veces que un presidente de Estados Unidos, en suelo japonés, reconocía públicamente a aquellos estadounidenses muertos allí como prisioneros.
Después del discurso, Obama caminó junto a los sobrevivientes y dignatarios. Cuando llegó a Mori, pequeño, anciano y emocionado, el presidente abrió los brazos.
Los dos hombres se abrazaron durante varios segundos.
Mori contó después, con sencillez, que el presidente hizo el gesto de abrazarlo, y entonces se abrazaron.
La fotografía de ese abrazo dio la vuelta al mundo. Se convirtió en una de las imágenes más recordadas de la visita.
En 2018, a los 79 años, Shigeaki Mori viajó a Estados Unidos por primera vez en su vida. Participó en actos de memoria dedicados a los prisioneros estadounidenses muertos en Hiroshima. Asistió a proyecciones del documental sobre su vida. Visitó universidades. Habló ante Naciones Unidas.
El hombre que había pasado décadas escribiendo cartas a familias estadounidenses que nunca había visto cruzó finalmente el océano para estar entre ellas.
Alguna vez le preguntaron por qué un hombre que casi había muerto bajo una bomba estadounidense dedicó tantos años a honrar a estadounidenses muertos en esa misma ciudad.
Su respuesta merece sobrevivirlo.
La investigación a la que dedicó más de 4O años no trataba de personas de un país enemigo. Trataba de seres humanos.
Shigeaki Mori murió en un hospital de Hiroshima el 14 de marzo de 2026. Tenía 88 años.
Fuente: Reuters (“Shigeaki Mori, Hiroshima atomic bomb survivor embraced by Obama, dies at 88”, 17 de marzo de 2026)
Cierre del Seminario Menor en Colonia Vignaud, Cba.-29 - 04 - 2026. -
La Voz de San Justo
Por Vanina Panero.
Salesianos en Vignaud: se van los curas pero quedan los ex alumnos
El padre Carlos Bosio junto a ex alumnos salesianos encargados de distintas áreas en la escuela
“Nos dejan la vara muy alta porque son especialistas en educación”, expresó Gustavo Mina, el director del colegio agrotécnico que tomará la posta junto a otros egresados
El Instituto Agropecuario Salesiano (IAS) de Colonia Vignaud cuenta con una particularidad: casi la totalidad de sus educadores fueron alumnos de la escuela, que ante la salida de la congregación religiosa, asumirán el desafío de mantener el carisma y el espíritu salesiano, tal como se lo inculcaron a ellos los propios curas.
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Así, el director del colegio agrotécnico, Gustavo Mina asumirá un nuevo rol, también como director de obra, respaldado por lo que se denomina un Consejo, integrado por un representante de cada área estudiantil.
“Nos dejan la vara muy alta para seguir trabajando, siendo que los salesianos son especialistas en educación”, expresó Mina en declaraciones a LA VOZ DE SAN JUSTO.
“Realmente es un gran desafío mantener el espíritu salesiano en una escuela histórica como ésta caracterizada por la presencia de los sacerdotes de la congregación, pero estamos tranquilos de que el equipo de docentes en su mayoría son ex alumnos”, continuó.
Mina destacó además el acompañamiento de otros ex alumnos “externos” que ante su nombramiento le manifestaron apoyo para sumar a la escuela.
Para Mina es clave “adaptarse a las nuevas generaciones y estilos de vida, pero sin perder los valores y el espíritu salesiano”.
“El diálogo y el consenso entre docentes y alumnos y entre docentes y familia es fundamental. Somos formadores de personas humanas y técnicas y en lo humano hay valores que no se negocian”, aseguró.
“Nosotros vamos a seguir manteniendo el espíritu día a día promoviendo la fe, ya no con los curas salesianos pero si con el cura diocesano que se designe”, sostuvo.
Es que en el ámbito religioso, la Diócesis de San Francisco será la encargada de designar un laico que ocupe el lugar del padre Edgardo Zenclusen, actual párroco de Vignaud.
Sentimientos encontrados
Para Mina, “la salida de los curas nos genera sentimientos encontrados: por un lado nostalgia porque la presencia de un consagrado es diferente a la presencia de un laico, por el otro un enorme desafío”, sostuvo.
“Será raro no ver a los salesianos caminar por los pasillos”, reconoció el director y ex alumno del colegio agrotécnico.
El popular Norberto “Popo” Giaveno, es otro de los graduados encargados de mantener el legado de los salesianos en Vignaud.
“Los ex alumnos tenemos que demostrar que podemos. Ese es el desafío”, manifestó el “Popo” Giaveno.
“El sentido de pertenencia es muy grande y el orgullo de haber pasado por esta escuela también, por eso vamos a pelearla y a seguir como hasta ahora”, remarcó. De hecho contó que “tenemos un grupo de watsapp de ex alumnos desde hace más de 4O años y seguimos hablando de Vignaud como en aquellos tiempos”.
“Tenemos experiencias de otros colegios donde no hay más sacerdotes y funcionan perfectamente. El colegio Pío XI es uno de ellos, tiene más de 3O años manejado por ex alumnos salesianos y todo permanece intacto”, ejemplificó “Popo”.
El popular humorista, nacido en Vignaud dijo que “lo que necesitamos es que los chicos salgan de la escuela y demuestren que son alumnos salesianos, que se refleje nuestra educación y sean orgullo donde vayan”.
“Que no se pierda esa esencia. La educación y la disciplina debe seguir. Chicos rectos y con dignidad”, sostuvo.
“Es un proceso natural que se está dando en todo el país”
Los sacerdotes salesianos Carlos Bosio y Edgardo Zenklusen dejarán la colonia y serán enviados a otro destino, por decisión de la congregación religiosa ante la falta de vocaciones. “Es un proceso natural que se está dando en muchas congregaciones religiosas. No hay jóvenes que quieran ser sacerdotes y eso hace que tengamos que reorganizarnos”, sostuvo Bosio.
“Los curas salesianos somos cada vez menos y las obras son muchas. Nosotros debemos vivir en comunidad (al menos tres o cuatro) no podemos estar solos como el cura párroco”, puntualizó.
“Los salesianos tenemos 36 obras en el norte, del país y en este momento 15 están en gestión laical, es decir que no hay comunidad religiosa. Hace ya 3O años que estamos en un proceso de reorganización. Donde vemos que la obra funciona bien y tenemos la gente preparada, ahí se retira la comunidad religiosa y todo sigue como antes que es lo que va a pasar en Vignaud a partir del año que viene”, explicó.
Bosio reconoció además que “esto pasa con muchas otras congregaciones religiosas, con la diferencia que en este caso, la escuela no sigue en manos de gente ´externa´ sino de la misma gente, nuestros educadores que tienen la formación y el carisma salesiano”.
El sacerdote reconoció además que la salida de la congregación del pueblo moviliza al pueblo y que es lógico porque “desde hace 12O años que hay presencia de consagrados acá”, sostuvo.
“Entendemos lo que genera en el pueblo, pero es parte de un proceso natural. Nosotros nunca estamos en el mismo lugar por mucho tiempo”, aseveró.
Sin embargo reconoció que ambos (él y Zenklusen) tiene un cariño especial por Vignaud. “Yo soy nativo del pueblo, estudié en la primaria y secundaria en Don Bosco, luego me ordené cura, estuve los primeros años en Vignaud y luego recorrí otras escuelas. Volví hace 1O años a cuidar a mi madre que falleció el año pasado y por eso mi estadía se prolongó en pueblo”, contó Bosio.
“Yo me crié acá y por mi cariño a la localidad y a la obra en Vignaud es especial”, puntualizó.
Algo similar sucede con el padre Zenklusen que desde hace ocho años es el párroco del pueblo. “El lazo afectivo es muy fuerte”.
Cierre Teologado Salesiano Villada en Córdoba.Historia.-29- 04 -2026 -
Historia
Orígenes
Ubicación Camino a la Calera 7 kms de la ciudad de Córdoba.Casi en el campo despoblado.
1929 – Un grupo de mujeres salesianas cooperadoras, inspiradas por la ceremonia de imposición de hábitos y la necesidad de un espacio educativo más adecuado, donan terrenos y fondos para construir un nuevo edificio en Córdoba.
El edificio se construye en gran parte con materiales de la zona y se bendice la piedra fundamental el 29 de septiembre de 1929.
Cierre del Teologado y Nueva Historia
197O – Debido a cambios en el contexto de la Iglesia,Concilio Vaticano Segundo y la disminución de estudiantes de teología, se decide cerrar el Instituto Teológico Salesiano "José Clemente Villada y Cabrera".
1971 – Se asigna el edificio a los Técnicos Mecánicos del Pío X, comenzando a gestarse una nueva historia.
Fundación del Instituto Técnico Villada
197O – Agosto/Septiembre: Surge la idea de trasladar la Sección Técnica del Colegio Pío X al edificio desocupado del Teológico Villada para crecer y expandirse.
1971 – Se realizan gestiones administrativas, pedagógicas y de relaciones con el Estado para crear el nuevo establecimiento y gestionar el Ciclo Superior.
La mudanza se realiza en el verano de 1971, y se superan desafíos como la distancia, las malas condiciones del camino y la falta de presupuesto.
Se realizan tareas de limpieza, diseño y construcción con la colaboración de las familias, los alumnos, salesianos y maestros de taller.
Se consiguen beneficios como la creación del 4° año, una nueva división de primer año y el servicio de transporte exclusivo para alumnos y personal.
1973 – Se crea formalmente el Instituto Técnico Salesiano por Disposición N° 721 del 4 de abril de 1973 de la SNEP.
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